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viernes, 7 de julio de 2017

Dominicano condenado pide intervención diplomática de RD


NUEVA YORK.- El dominicano Pedro J. Reynoso, condenado a 2 cadenas perpetuas, pidió en una carta la intervención diplomática del Gobierno, para demostrar su inocencia y poder salir en libertad.

Reynoso, dominicano condenado, es el preso número 19426 en la cárcel estatal de Grateford en Pennsylvania, condenado a  200 años por dos asesinatos, manteniendo su presunción de inocencia durante los 23 años que lleva de confinamiento.

Actualmente se desempeña como pintor de brocha gorda en la prisión, donde realiza trabajos asignados.


La carta, con fecha 27 de julio de este año y copia de la cual envió a este reportero desde la prisión, Reynoso, dice que está haciendo una petición pública de intervención diplomática en su caso, por considerar que lo amerita, porque fue falsamente convicto de un crimen que ocurrió en Estados Unidos, cuando él se encontraba en la República Dominicana.

“En los Estados Unidos hay  un sin número de personas consideradas invisibles por no poder caminar la jornada para obtener su libertad del falso encarcelamiento. Algunas han sido forzadas en un acontecimiento involuntario”, añade Reynoso.

Dice que otros, han sido por la designación sin poder predecir su destino. “Esto le puede suceder a cualquiera en cualquier momento. Nadie está seguro que no le pueda suceder. Puede venir del trabajo hacia tu casa y de repente, un auto patrullero se detiene a tu lado, dos policías corruptos se bajan con sus armas apuntándote y te ordenan que te acuestes en el suelo”.

Sostiene la misiva que “antes de darte cuenta qué está pasando, te ponen las esposas, y sin darte cuenta de tu boca salen palabras de que tú no has hecho nada, y como una súplica ruegas que alguien te salve de la arena movediza en la que te has parado. Más tarde te dicen que eres buscado por un doble asesinato”.

Reynoso puntualiza en referencia al jurado que lo declaró culpable  que en su caso, como en los actores de la película “Doce Hombres y Mujeres con Coraje”, actuaron a su manera sin la actuación especial de Henry Fonda para salvar el día.

“Está claro que con la evidencia que presentó el fiscal, un hombre inocente ha sido condenado a muerte en prisión cuando le dieron dos cadenas perpetuas sin libertad condicional, por un caso absurdo”, añade al reo.

Reynoso alega que el segundo testigo, también se retractó de sus testimonios originales y para esta ocasión, los dos están afirmando quién es el verdadero responsable, incluyendo a los familiares de uno de las víctimas quienes son testigos videntes del crimen y están más que seguros que yo no soy el responsable de las muertes de esas dos personas.

“Ellos también admitieron que la policía no aceptó sus testimonios y también dijeron que el matador los amenazó por años. (Esto debe ser investigado)”, agrega el preso en la misiva.

“Para finalizar quiero decirles que soy el padre de 7 hijos, abuelo 8 nietos, y no quisiera tener que morir en prisión por un crimen que no cometí. Por tal en nombre mío, y de todos mis familiares les ruego de favor que investiguen mis evidencias y que intervengan en mi ayuda,  exigiéndole sea al procurador general de Pensilvania o el Departamento de Justicia que se investigue mi caso para poder dar con los verdaderos responsables de esta falsa acusación”.

Indica que “considerando, que este caso a merita de una fuerte intervención diplomática, citando las siguientes razones: por ser yo un ciudadano dominicano, quién se encuentra injustamente encarcelado en territorio extranjero, por la magnitud de los cargos, por las fuertes evidencias que poseo, las cuales me llevan y me mantienen en la República Dominicana, para la fecha del 23 de julio, 1991, fecha en que el crimen fue cometido, según las autoridades Americanas”.

Precisa que “la injusticia ya comienza a funcionar. En mi caso la ruleta de la injusticia comenzó a dar vueltas hace 23 años.

Relata que “el 23 de marzo, 1994, fui detenido por el Departamento de Migración y Naturalización cuando regresaba a los Estados Unidos desde la República Dominicana”.

Sostiene que “aunque los archivos (récords) demostraban que yo salí de los Estados Unidos y llegué a República Dominicana el día 13 de julio, 1991, en la línea Americana, (Americana Airlines) y que no regresé hasta el día 23 de marzo, 1994 (fecha en que fui arrestado), se me implantaron cargos de dos asesinatos que ocurrieran en la cuidad de Filadelfia en fecha del 23 de julio, 1991”. Explica que “las violaciones a mis derechos comenzaran a ser violadas en el aeropuerto, motivado por la necesidad de obtener una convicción a toda costa, el fiscal y la policía adoctrinaron y fabricaron los testigos para declarar que fui yo quien cometió este horrendo crimen. Dos testigos testificaron en mi contra en corte. Estos dos testigos al momento de dar sus primeras declaraciones, eran prófugos de la justicia, con múltiples convicciones y muchas contradicciones”.

Reynoso manifiesta que “la testigo estrella inicialmente ya había identificado a otra persona como el asesino y después de ser presionada por la policía dijo que fui yo, de igual manera pasó con el segundo testigo, pues este, no pudo identificarme en corte hasta que el fiscal me señaló”.

Dijo que la testigo estrella admitió que estaba bajo los efectos de cocaína fumada (crack cocaine) cuando las dos personas fueron baleadas de muerte. El primero de noviembre del 2010 la testigo estrella se retractó de su testimonio inicial “dejándole saber a mi abogado quién es el verdadero responsable, también le dejó saber que inicialmente le dijo a la policía el nombre del verdadero asesino y que ellos le hicieron caso omiso y en cambio la obligaron a que me acusara”.

Expone que influenciado por toda la propaganda de historias criminales auspiciadas por la prensa de la cuidad de Filadelfia, el jurado lo declaró culpable.

“Por ser ustedes quienes tienen el deber y todos los derechos para remover y  representar cualquier evidencia que venga de nuestro país, en territorio extranjero”.

El dominicano condenado Dice que “considerando que esta sería la manera en la cual podríamos obtener un semblante de justicia, de la misma forma dar con el fuerte conflicto, que hay entre cada una de las personas que han tenido que ver con la fabricación de mi caso”.

Se despide invocando esta plegaria “que nuestro Señor todo poderoso y la Virgen de la Altagracia les toque sus corazones para que puedan proveerme la ayuda necesaria con la cual yo pueda obtener un juicio nuevo”.

@elnuevodiario