sábado, 25 de junio de 2011

Roberto Cavada VENDEDOR DE CUADROS DE EX CANCILLER

Un blog publicó hace un tiempo fotos que le relacionan con un restaurante privado, pero Robertico Robaina afirma que sólo vive de la pintura.

El ex canciller Robertico Robaina negó este miércoles haber abierto una paladar en La Habana, como publicó un blog, y dijo que el restaurante es un "negocio de su familia", que recibe su apoyo.

En declaraciones a DIARIO DE CUBA, Robaina señaló que el establecimiento es de su hijo y él "sólo colabora".

Sin embargo, el blog publicó imágenes publicitarias en las que aparece el nombre y el teléfono móvil del ex canciller del régimen.

"No, yo no vivo de eso (del restaurante), sino de la pintura", respondió Robaina a DDC, y confirmó que no trabaja para entidad estatal alguna.

Según las fotos divulgadas, la paladar se nombra "La Paila" y está ubicada en la calle 88 del municipio habanero de Marianao.

Robaina cayó en desgracia en 1999, cuando fue defenestrado por su mentor, Fidel Castro.

Luego fue expulsado del Partido Comunista supuestamente por recibir dinero del entonces gobernador del estado de Quintana Roo, Mario Villanueva. El político mexicano fue extraditado el año pasado a Estados Unidos.

También se le acusó de conspirar en 1998 con el entonces canciller español Abel Matutes, bajo el gobierno de José María Aznar.

Diez años después de su destitución, Robaina exhibió sus pinturas en una galería de Buenos Aires.

Algunos de sus cuadros se venden actualmente en España y Miami, aunque expertos consultados por la prensa dudan de su valor artístico.

El ex canciller cubano Roberto Robaina, fue desterrado de la escena política desde 1999, está ahora empeñado en promover su nombre como pintor de sensuales desnudos femeninos y bucólicas escenas.

Los cuadros de Robaina fueron puesto a la venta en la galería Alovera de España con precios que llegaron a los $3,000, dicen que por los últimos años han circulado silenciosamente en Miami, donde el político convertido en pintor ha tratado de comercializar sus obras.

Robaina se convirtió en una pieza clave de la jerarquía gubernamental en 1993 cuando Fidel Castro lo designó ministro de Relaciones Exteriores en reconocimiento a su desempeño al frente de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Pero su estrella política quedó sepultada apenas seis años después por supuesta "deslealtad" a la dirigencia cubana, faltas éticas y turbios manejos financieros, aunque no se le formularon cargos delictivos.
Condenado al ostracismo, el hombre que alguna vez llegó a mencionarse como sucesor de Castro parece decidido –a los 58 años– a reinventarse como artista y paliar necesidades económicas con las ventas de sus cuadros.

Desde mediados del 2004, varios óleos suyos comenzaron a llegar a Miami por gestiones de amigos y colaboradores que intentaron incluso exhibirlos en galerías locales. Finalmente, la idea de la exhibición de la pintura de Robaina no fructificó, pero algunos cuadros fueron a parar a manos de coleccionistas privados.
Numerosos intentos para localizar telefónicamente a Robaina en La Habana resultaron infructuosos.

El periodista y empresario cubano Roberto Cavada, residente en República Dominicana desde el 2000, figura entre los promotores de la pintura del ex canciller en el extranjero. En noviembre del 2004 envió a Miami tres piezas de tamaño mediano con el propósito de venderlas y luego retribuir monetariamente al creador.

"Realmente no tengo ningún contrato de representación [de la pintura de Robaina]", relató. "Soy su amigo personal por muchos años y le he ayudado incluso para que pueda realizar su obra, pero no como galerista ni en plan comercial".

Una Pagina de Internet al referirse a Cavada dice: - Cavada, que suele pasar de incógnito en esta ciudad, es recordado también por sus vínculos con el ex canciller Roberto Robaina. Hace poco se reveló que el periodista y empresario trasladó a Miami varios cuadros de Robertico, devenido pintor tras su truene antológico, para venderlos entre posibles clientes en Estados Unidos. La Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro y el Departamento de Aduanas y Control de Fronteras (CBP) estuvieron investigando la entrada de los cuadros luego de un artículo publicado en los Herald en el 2008.

Antes de radicarse en República Dominicana, Cavada desarrolló una exitosa carrera como periodista radial en Cuba. En 1997 representó el papel de Fidel Castro en la película Che, del realizador cubano Miguel Torres.

Martilloyclavo logró un fragmento de audio de la participación de Roberto Cabada en el XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en cuba en 1997 el que comparte con la actríz Susana Pérez ( Textos De Ernesto Ché Guevara)

En el 2002, fundó la firma Hierba Buena Producciones S.A., que organiza presentaciones de artistas cubanos e internacionales en República Dominicana. Pero aseguró que la compañía no tuvo relación con el movimiento de los cuadros a Miami.

"La compañía no tiene nada que ver con eso", enfatizó. "Eran tres cuadros míos que yo propuse para Miami. De hecho, no tengo más obras de él [Robaina] porque no he podido traerlas desde Cuba".Cavada delegó entonces en un amigo residente en Miami para explorar posibles compradores y galeristas interesados en la obra de Robaina. Sin embargo, todo indica que los tres cuadros procedentes de República Dominicana no fueron los únicos que circularon activamente por el sur de la Florida.

El galerista Ramón Cernuda, director de Cernuda Arte en Coral Gables, cuenta que entre finales del 2004 y comienzos del 2005 al menos dos personas trataron de que aceptara representar la pintura de Robaina en Estados Unidos.

"Después de un análisis detenido, llegué a la conclusión de que no era una obra lograda y no tiene mayor trascendencia, excepto la notoriedad de la persona que la crea", comentó Cernuda. "Son piezas de un aficionado".

Robaina laboró en la reanimación del Parque Almendares de La Habana y promovió proyectos ecológicos antes de abrazar definitivamente la pintura.

En agosto del 2002, durante una entrevista con la cadena CNN en La Habana, declaró: “Me considero un revolucionario que está dispuesto a demostrar con su actitud y su trabajo que la confianza puede ser recuperada”