Julio César padre es el boxeador más grande de la historia de México, pero las adicciones lo pusieron en jaque. Sin embargo, Junior no parece haber aprendido la lección
“Una vez estuve a punto de matarme con una pistola, pero se trabó. Me salvó Dios”, esas fueron las palabras de la leyenda azteca cuando en 2011 se mostró recuperado de sus adicciones al alcohol y a la cocaína, lucha que le demandó 18 años.
A pesar de haber tenido en su hogar un ejemplo de superación, “JC Jr”, desde 2009, se vio involucrado en diferentes conflictos con el alcohol, los estupefacientes y la ley.
En noviembre de 2009, Julio César Chávez Jr. peleó con Troy Rowlands y lo venció, pero a los días la Comisión Atlética de Nevada informó que el púgil había dado positivo en el antidoping por diuréticos. La pelea fue dada como “no disputada” y el hijo del mito sufrió una suspensión de siete meses.
Después de su descanso obligado, el boxeador decidió darle a su carrera un giro de 180 grados y contrató al prestigioso entrenador Freddie Roach (entrenó, entre otros, a Manny Pacquiao), que lo guió al título de peso mediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en 2011.
Parecía que el luchador, por entonces de 25 años, estaba concentrado en crecer y defender el cinturón obtenido. Pero a comienzos de 2012 la polémica volvió a golpear a su puerta.
Dos semanas antes de defender su trofeo ante Marco Antonio Rubio, Junior terminó en un calabozo californiano por conducir en estado de ebriedad y con licencia vencida. El Tribunal lo condenó a tres años de libertad condicional y a cumplir con 30 sesiones en Alcohólicos Anónimos.
Su compatriota, y perdedor del combate del 4 de febrero, acusó a las autoridades de la contienda de no haber tomado las muestras de dopaje correspondientes y de dejar abierta la posibilidad a que el defensor triunfe en condiciones “sospechosas”.
¿Papá modelo?
“El Gran Campeón Mexicano” contó que uno de los pilares para dejar las adicciones al alcohol y a la cocaína fue la insistencia de su hijo mayor. “Mi hijo me trajo para acá (a la clínica Libre, donde se curó de su enfermedad). Por medio de Miriam (su esposa) y de mi hijo (Julio César Chávez Jr.) aprendí que se puede vivir limpio”, aseguró el quíntuple campeón mundial.
El miércoles, la prestigiosa revista estadounidense Ring adelantó que en los análisis, tras la pelea del 15 de septiembre, Junior dio positivo por marihuana. La semana que viene quedará claro si el perdedor del duelo con Sergio “Maravilla” Martínez aprendió o no la lección, cuando las autoridades den los resultados.
En caso de ser confirmada oficialmente la infracción, el pugilista perderá la bolsa de US$ 3 millones que cobró tras el combate y, por reincidencia, se espera una sanción superior a los siete meses que debió afrontar en 2009.
Hasta ahora, Julio César Chávez Jr. no tuvo la habilidad de esquivar los exámenes médicos como lo hizo su padre, que aseguró que ha llegado a consumir cocaína “dos o tres días antes de pelear”. A pesar de haber sido un guía para su progenitor, “JC Jr” deberá dar explicaciones ante las autoridades y rogar para que la sanción no sea dura.
