SANTIAGO. El robo de tapas del registro sanitario, parrillas de los imbornales y de medidores de agua, para venderlos a los metaleros, se ha convertido en un dolor de cabeza para la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) y la alcaldía municipal.
En menos de tres años, las estimaciones dan cuenta de que superan las dos mil tapas las sustraídas por delincuentes.
