lunes, 2 de junio de 2014

“Cacerías” por asesinatos de policías es una práctica común


Santo Domingo.-En casi todo el mundo parece existir un código no escrito, pero que se cumple con gran rigurosidad: “el delincuente que mata a un policía difícilmente muere en su cama”.

 En la mayoría de los países donde está legalizada la pena de muerte, matar a un oficial de la ley suele estar siempre entre los delitos a los que se le aplica esta condena casi de manera automática.

 Sin embargo, donde los sistemas judiciales no contemplan la pena capital, suelen ser los mismos policías los que se valen de cualquier excusa para que el delincuente que mata a un agente caiga también abatido.

 Un “código” no escrito

 En República Dominica este código no escrito y violatorio a las leyes se aplica con gran rigurosidad y a los ojos casi cómplices de las autoridades, incluyendo el Ministerio Público. 

 “Esa es una forma de hacerles ver a los delincuentes que el que mata a un policía está sellando su muerte, pues de lo contrario éstos matarían policías hasta por el gusto”, expresó un agente policial que no disimula su respaldo a esa práctica. 

 El más reciente episodio fue el de las dos personas acusadas por la Policía de haber sido quienes asesinaron a una teniente de la Amet para robarle su arma de reglamento.

 En menos de 24 horas agentes policiales mataron a los dos jóvenes a los que les atribuyó haber asesinado a la teniente policial Mercedes del Carmen Torres Báez. Los dos abatidos fueron Juan Carlos de la Cruz Adames, de 21 años, y el menor Wandy Sánchez.

 Los dos murieron tras recibir múltiples disparos en acciones que la Policía describió como “intercambios de disparos”. En ambos casos los familiares de los presuntos asesinos de la oficial de la Amet habían hecho gestiones para entregar con vida a los imputados, pero los mismos murieron antes de que eso se materializara. 

 eldia.com.do