Transitar por la carretera turística que lleva a Puerto Plata era disfrutar de las neblinas, de la pista curvilínea, y vivir de cerca el panorama multicolor de la artesanía rural realizada con la cestería, utilizando principalmente el guano y la cabuya para confeccionar carteras, sombreros y escobas multicolores únicas.
A partir del kilómetro 8, subiendo la loma, ya se disfrutaba del entusiasmo de los hombres y mujeres que con ahínco tejían sus productos para la venta a los turistas que paseaban por la única vía que se transitaba desde Santo Domingo.
Hoy solo quedan los recuerdos y el negocio de dos artesanas que aún le dan vida a este trabajo de artesanía rural. Evangelista Expósito tiene 60 años; su madre le enseñó a tejer a los siete años.
Está cansada, y aunque reconoce que no es rentable continúa elaborando, además de sombreros, carteras y escobas pequeñas para las niñas, teje canasticas, sombreritos, escobitas para souvenirs, por lo que tiene mujeres que trabajan para ella.
Enero, febrero y marzo son los meses que frecuentan los turistas, además de clientes que venden sus productos en Villa Consuelo y los trabajos por pedido para bodas, congresos y ferias.

