Pero el edificio tiene su historia detrás. Como recogen nuestros compañeros de L'Huffington Post, en Italia, la construcción fue muy duramente criticada durante años y años. Levantado en los años 50 por el comerciante Domenico Piccirilli, su altura de cinco pisos, su color y su diseño desentonaba completamente en medio del centro histórico de Amatrice.
Pero ha sido el único edificio que ha quedado en pie tras el terremoto, seguramente porque en su construcción se utilizaron mejores materiales. Según Il Messaggero, la vivienda no parece haber sufrido grandes daños y los empleados de Intesa San Paolo, el banco que ocupa la planta baja, pudieron entrar tras las comprobaciones de la Policía.
Luigi Bucci, ingeniero y exalcalde de Amatrice, admite que la resistencia de la construcción ha sorprendido a casi todos los vecinos, que la habían criticado hasta la extenuación.
En Italia ya subrayan ahora que ese edicificio rojo despreciado por todos podría convertirse ahora en el símbolo de una ciudad que quiere volver a nacer.
@msn
