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jueves, 17 de noviembre de 2016

Tarifas del subway en Nueva York: “La gente ya lo pasa mal para llegar a fin de mes”


Ni con el aumento del salario mínimo previsto para el 1 de enero de 2017, $9 la hora, los trabajadores que cobran esta cantidad por sus trabajos va a poder compensar lo que se le puede venir encima el 19 de marzo. Para esa fecha la MTA ha previsto que entre en vigor una nueva subida de tarifas para el metro, autobús, Long Island Railroad, Metro North y los peajes de puentes y túneles.

Los cálculos de la MTA apuntan a que el billete de metro y autobús puede subir hasta los $3 desde los $2.75 actuales y la tarjeta de siete días pasa de $31 a $32. En el caso de la MetroCard mensual, el abono que permite los mayores ahorros, este pasa de $116.50 actuales a $121.

Esta agencia ha previsto dos escenarios posibles de subida de tarifas pero en las ambas el precio del abono mensual y de siete días se mantienen el mismo alza que es del 3.9% y del 3.2% respectivamente.

La diferencia depende del descuento que se recibe en la reducción del costo del viaje y que puede hacer que el billete sencillo, bajo uno de los escenarios se mantenga en los $2.75. 



El motivo, según decía en un comunicado el presidente de la MTA, Thomas F. Prendergast, es que las tarifas y los ingresos de peajes cubren el 51% del presupuesto operativo por lo que se necesita una subida modesta para asegurar que el metro, tren, autobús y otros servicios continuen operando con seguridad para animar el crecimiento económico de la región”.

El metro, que el año pasado usaron una media de 5.7 millones de personas semanalmente, y el autobus es lo que más duele a las familias de bajos ingresos. Según una encuesta hecha el año pasado por Community Service Society of New York (CSS) el 26% neoyorquinos en edad de trabajar y con bajos ingresos tienen problemas con frecuencia para tomar un medio de transporte por cuestiones económicas. En el caso de los latinos, la situación es peor porque es un problema que afecta al 35% de ellos que en ocasiones tuvieron problemas para usar el metro o el autobús.

De hecho y según se explica desde el CSS, los latinos son los que más dificultades, con diferencia, tienen entre todos los grupos étnicos y raciales a la hora de permitirse MetroCards.

La dominicana Orquídea Fuentes, nacida en Nueva York y residente en El Bronx decía ayer que la subida le parecía fatal porque el metro ya es muy caro. “Hay personas que ganan poco dinero y si el salario es el mínimo y las tarifas siguen subiendo llega un momento en el que no te puedes permitir una MetroCard. Yo cojo el tren todos los días para trabajar y me supondría un esfuerzo”.

“Todos los dólares cuentan y aunque no parezca mucho dinero para quienes tienen ingresos medios, para las familias que viven con lo mínimo es mucho”, explicaba Nick Cifuentes subdirector de Riders Alliance.


Es algo en lo que está de acuerdo Nancy Rankin, vicepresidenta de política de análisis del CSS. Rankin explica que muchas personas que ya tienen los presupuestos muy apretados van a tener graves problemas con esta subida de tarifas y van a tener que tomar duras decisiones “para pagar por los alimentos, la renta o ir al doctor”. “Complica que la gente salga adelante”, explica Rankin.

Es un problema que Ingrid Gómez ha visto. Esta descendiente de dominicanos y residente de Sunset Park argumenta que sube la MetroCard “y no suben los salarios y para el ciudadano normal. Esto se nota en nuestros gastos diarios. Esta ciudad ya es suficientemente cara y la gente lo pasa mal para llegar a fin de mes”.

Con las nuevas tarifas más alta, una persona que abone el billete sencillo para ir y venir del trabajo pagará $6 dólares diarios, es decir, $120 mensuales si trabaja cinco días a la semana y solo tiene que hacer dos desplazamientos. Son $1,440 al año por persona en una familia de bajos ingresos que cuenta, según cifras recientes del contralor Scott Stringer con unos $40,000 anuales.

La mayoría de estas familias, que tienen que vivir en los barrios más alejados de los distintos centros neurálgicos de la ciudad debido a los precios de la vivienda, no dispone del dinero que cuesta una tarjeta mensual en una determinada semana por lo que utiliza el billete sencillo. “Cuando se es pobre no se tiene $121 para comprar una MetroCard y muchos usuarios temen perder el trabajo o la propia tarjeta y tener un problema económico”, dice Rankin. “Tenemos subsidios para quienes pueden permitirse la tarjeta más cara y los beneficios fiscales para las tarjetas de tránsito no compensan a quienes tienen salarios muy bajos y pagan pocos o ningún impuesto por esa razón”, explica Cifuentes. “Para el resto no se hace nada”, lamenta.

Ambas organizaciones apoyan la propuesta de reducir a la mitad, como en el caso de los seniors, el costo del billete para las personas de bajos recursos. “Entendemos que operar el sistema es caro pero hay que preocuparse por los más vulnerables”, explican Rankin. La propuesta, conocida como Fair Fares, ayudaría a unos 800,000 ciudadanos y costaría unos $200 millones al año. “No es una cantidad pequeña pero si lo es puesto en contexto ya que es apenas un 0.3% de un presupuesto de $82,200 millones que tiene la ciudad y beneficia a una muy buena parte de la población”, dice la vicepresidenta de CSS.

Esta cantidad no tiene que aprobarse por el concejo sino que debe ser incluida entre enero y febrero en la propuesta de cuentas públicas que haga el alcalde Bill de Blasio para que entre en vigor en junio. Es una decisión que ya goza del apoyo de Stringer, de la defensora del pueblo, Letitia James y de más de la mitad de los miembros del Concejo. Entre ellos Ydanis Rodríguez, presidente del Comité de Transporte, quien ayer lamentó que mientras se contemplan subidas de tarifas quienes usan estos servicios “ya están teniendo problemas para costear este servicio básico y vital”. Rodríguez cree que la necesidad de ayudar a quienes viven en la pobreza es clara y que se tiene que reconsiderar el impacto en esta parte de la población antes de hablar de subidas.

Este concejal renovaba ayer su llamado para que de Blasio incluya esta ayuda de rebaja a la mitad del precio del billete  cuanto antes. “Un transporte asequible es vital para trabajos, educación y saludy si lo ponemos fuera del alcance de las familias de menos ingresos tendremos bolsas de pobreza con pocas salidas”.

Audiencias públicas
Los incrementos de tarifas aún se tienen que decidir y la MTA va a tener ocho audiencias en diciembre en varias zonas de la ciudad. Si quiere participar tiene que llamar por adelantado al 646 252 6777 entre 6.00 AM y 10.00 PM. Riders Alliance están planificando una campaña para hablar con los usuarios del transporte público, van a participar en las audiencias de diciembre y se quiere llevar la conversación hasta la sede del Gobierno del estado de Nueva York. “Necesitamos una visión audaz en esta cuestión de la misma manera que se ha tenido por parte del gobierno del estado con respecto a aeropuertos o Penn Station”.

La dominicana Ingrid Gómez está de acuerdo porque cree que pese a las subidas los servicios de transporte no mejoran de forma equilibrada. En la estación del World Trade Center han invertido mucho dinero y ahora se ve muy lujoso y eso esta destinado a los turistas, que yo lo veo bien, pero luego otras estaciones quedan olvidadas. Nosotros vivimos aqui, no necesitamos lujos, solo que las cosas funcionen bien por lo que pagamos”.

@eldiariony