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VIERNES 18 AGOSTO

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sábado, 20 de mayo de 2017

Por qué me corté el pene


“¡¡Un amigo acaba de cortarse el pene!! Estaba aquí al lado… ¡No puedo creerlo!”, eso fue lo que escuchó el operador que contestó la llamada hecha a los servicios de emergencia tras el incidente.

Tres años después de ese evento, el rapero Andre Johnson -también conocido como Christ Bearer- reflexiona acerca de los motivos que lo llevaron a cometer semejante acto de violencia contra sí mismo.

“Tuve un impulso inexplicable y fui a la cocina, agarré un cuchillo, me bajé los pantalones y… (realiza la acción de cortarse el pene). Fue así de rápido”, cuenta en un programa realizado por la BBC.


Cuando el incidente ocurrió, varios medios lo reportaron con una mezcla de conmoción y entretenimiento.

Un presentador de radio en Nueva York, llamado Charlemagne, lo catalogó como el “burro del día”.

Los doctores que atendieron al rapero no lograron unir la parte del pene que Johnson cortó.

“Me alegro de que no lo hayan podido pegar porque no te lo mereces”, dijo Charlemagne.

Depresión

Johnson explica que lo que ocurrió no quiere decir que su miembro ya no sirve.

“Cuándo tengo sexo no me digo: ‘desearía seguir teniendo la parte que corté’. No, es más algo como: ‘estoy adentro, como solía ser'”, afirma el cantante.

Luego de ser hospitalizado, Johnson recibió un diagnóstico de depresión y fue remitido a una psiquiatra.

“Yo ni siquiera sabía que estaba deprimido. El machismo impide reconocer que se sufre de esa condición”.

Christ Bearer cree que la actitud que tienen los jóvenes negros, particularmente en la comunidad del hip-hop, con respecto a las enfermedades mentales tiene que cambiar.

“En mi vecindario no le dices a nadie que estás deprimido. Recurres a las drogas y al alcohol”.

Problemas de fondo

Johnson cree que la normalidad con la que se consumen drogas oculta problemas mentales.

“Muchos artistas jóvenes se drogan, y en muchos casos yo creo que eso tiene que ver con estados depresivos”.

Los problemas que el cantante ha tenido con las drogas se han presentado en varias etapas de su vida.

El momento en el que la empresa musical Wu-Tang contrató a Johnson y a su compañero rapero, Meko, “fue el mejor y el peor al mismo tiempo”.

Y añade: “¿Te drogabas de vez en cuando? ¿Bebías alcohol algunas veces? Cuando empiezas a recibir dinero, vas a consumir mucho más… todo empieza a salirse de control”.

En esa época, además, el músico estaba lidiando con otras situaciones que afectaron su bienestar mental.
Su madre se enfermó.

“Cuando ella murió, me sumí en un remolino sin fondo. Ya el rap no me interesaba, empecé a consumir más drogas… iba en picada”.

Escapando

Pero ni siquiera en ese momento Johnson consideraba que estaba deprimido.

“¿Yo? Imposible. No lloré cuando mi mamá se murió”.

Y continúa: “Me dije que lo que necesitaba era tener un hijo para llenar ese vacío”.

Se casó con su novia y tuvieron una hija. Pero eso no evitó que siguiera consumiendo drogas, y eso separó a su familia.

“Desvariaba, estaba fuera de control, gritando por toda la casa. El divorcio fue inevitable. Fue como otra muerte”, cuenta el rapero.

Su exesposa solicitó una orden de restricción que le impedía acercarse a su hija.

Conoció a otra mujer, su segunda esposa, Amatullah, con quien tuvo otra hija, Lana.

Pero seguía consumiendo drogas. “Ella también pidió una orden de restricción”.

Apoyo materno

“Tuve mucho miedo, veía que el ciclo se estaba repitiendo”.

Johnson no creció con su padre. “Y por eso juré que mis hijos no tendrían que sufrir con la ausencia de su padre”.
El cantante cuenta que, de pequeño, pensaba que el papa de sus hermanos era el suyo. Pero cuando cumplió 9 años, algo cambió.

“No me aceptaba, y al ver la forma en la que me trataba, mi mamá me confesó que él era mi padrastro”.

Esa experiencia acercó al rapero y a su madre.

“Sabiendo que mi padre no era parte de mi vida, ella me apoyaba en todo lo que hacía”.

Momento de locura

La noche en la que se cortó el pene, Johnson había consumido varias drogas y también alcohol.

Cuenta que estuvo pensando en sus relaciones con las mujeres justo antes del incidente.

“Mis problemas me estaban consumiendo. Había sido tan insensible con ellas, no tuve ningún código moral con ellas. Y me dije: ‘Voy a resolver el problema que me hace sentir tan miserable'”.

Johnson cree que en ese momento tuvo el arrebato de locura.

“Mi pene está fuera de control. Necesito una vasectomía”, recuerda.

Es bueno pedir ayuda

En la actualidad, el músico vive en Las Vegas, Estados Unidos, con Amatullah y la hija de ambos.

“Estábamos en el fondo de un hueco cuando nuestra relación empezó, pero decidimos hacer lo que fuera necesario para resolver los problemas”, cuenta la esposa de Johnson.

La resolución de los problemas mentales del cantante ha estado presente en una buena parte del camino que han recorrido desde entonces.

“Mi psiquiatra es la mejor. La necesitaba desde antes del incidente. La terapia realmente puede ayudar si encuentras a la persona adecuada”, afirma el rapero.

Pero el caso del Christ Bearer no es común. Hay discrepancias en las estadísticas acerca de la depresión, pero de acuerdo a algunas cifras, una de cada cuatro personas sufrirá de una enfermedad mental en algún momento de su vida.

Y en EE.UU., la comunidad negra y las minorías étnicas tienen un 50% menos de posibilidades de buscar ayuda si sufren de depresión o alguna condición similar debido al estigma que existe en torno al tema.

El cantante reconoce que todavía tiene depresión, aunque no severa, pero que tener a su esposa y a su hija al lado, lo ha ayudado en el proceso de recuperación.

@eldia