Yo no creo que ningún muchacho de esos, consciente, pueda hacerlo a propósito”.
Mario Melvin Soto cree en los jóvenes, en los que sueñan para llegar, y acusa a personas desesperadas que los introducen a un mundo del cual luego no pueden salir.“Son engañados por personas de su más íntimo entorno, por alguien que ellos confían al máximo; ya en estos tiempos todos los equipos tienen sus academias aquí, todo el mundo toma sus peloteros y los trabaja a su manera; pero el tema del dopaje es muy profundo y todos los días del mundo se habla de eso; de que no deben tomar nada extraño por su cuenta, ni pastillas, jarabes, inyecciones, nada que les ofrezcan o les den en sus hogares sin antes consultarlo con sus trainers, y cuando hablamos de su hogar es porque cualquier pastilla para una gripe o un dolor de cabeza puede dar positivo y estar prohibido su uso en el béisbol organizado”, explica el expitcher banilejo, quien terminó con récord 100-92 durante su carrera de Grandes Ligas.
Peloteros son informados
La información que llega a los peloteros de la Liga Dominicana -afirma Soto-, así como de la Liga de Verano, más el trabajo en ese aspecto que realizan las academias de los equipos y otras organizaciones que ofrecen charlas y orientaciones, es mucha, más que suficiente para que un joven no caiga en el “juego sucio del dopaje”.
El exlanzador, de 61 años, es presidente de la Federación Nacional de Peloteros Profesionales y de la Confederación de Peloteros s del Caribe; y aun trabaja para la organización de los Rojos de Cincinnati, equipo para el cual actuó entre 1977 y 1988.
“Yo no le echo la culpa al atleta, sino a gente que están alrededor de ellos, el que cae en estos tiempos en eso de dopaje, vuelvo y te reitero, es que alguien lo está empujando, alguien le hace un comentario; por eso no me canso de decirle a los muchos jóvenes que cuando se vayan a tomar algo que se lo enseñen a sus ‘trainers’ y médicos del equipoÖ
Pabellón de la Fama estudia
El dopaje, como el comején, destruye grandes carreras y corroe otras que muchas veces escapan pálidas y temblorosas de sus garras, sin chance de alcanzar la inmortalidad.
“En estos momentos en que revisamos nuestros reglamentos internos el tema del dopaje nos ocupa un gran tiempo y crea grandes debates porque los temas no son iguales, hay accidentes, atletas que consumieron un medicamento, otros que buscaban rendimiento adicional, otro que se enfermó y llevaba un tratamiento para su salud; son positivos diferentes, casos que terminan en lo mismo, pero diferentes todos.
“Esto representa un gran reto para nosotros porque no teníamos reglamentos que tome este fenómeno del deporte de hoy en su justa dimensión, hay que saber que uno no puede condenar de por vida a nadie, pero esto tiene un precio en la carrera del atleta”, detalló el doctor Dionisio Guzmán, presidente del Pabellón de la Fama sobre el tema.
“En los próximos días anunciaremos nuestros reglamentos robustecidos en muchos aspectos y este será uno de los temas debatidos y trabajados, como una respuesta a todo lo que está pasando”, concluyó Guzmán.
“¡Ese pelotero está puyao!”
Yo no estoy de acuerdo con estas cosas, creo que es más bulla que realidad. Saco la cara por mi trabajo y por el de muchos colegas que tienen programas de prospectos, de niños y jóvenes, que vienen aquí y juegan con nosotros, yo he visto a muchos de esos chicos con 14 y 15 años dando palos de 350 píes, y hasta un poco más… Cuando alguna gente ve eso de inmediato dicen: “¡Ese pelotero está puyao!”, y no es cierto.
John Carmona conoce de qué cuero está hecha la pelota, es un aventajado joven que “nació” y creció en medio de un play, viendo a su padre -el legendario entrenador y dirigente amateur “Vivo” Carmona-, haciendo peloteros a “mano pelá”.
“Son pocos, quizás de cada 200 aparece uno, de cada 500 3 ó 4, pero, sí existen estos muchachos superdotados, con condiciones innatas para jugar y pueden además tener un gran poder y otras habilidades defensivas: a veces corren más que un competidor de campo y pista. Los hay así”, detalla.
Hoy las cosas han cambiado y John y parte de la familia ha heredado no solo los aprendizajes de Vivo, sino la ética en este trabajo.
“Tengo ya 7 años con mi programa propio, los equipos de MLB me han firmado 44 peloteros y nunca uno de ellos ha dado positivo y espero en Dios que nunca ocurra; también a muchos de mis amigos y colegas les ha ocurrido.
“Gracias a Dios he tenido incluso firmas millonarias, en el 2012 me firmaron a Amet Rosario, actual torpedero de los Mets de Nueva York, nos dieron el bono más alto de ese año, había un límite de 2.0 millones de dólares, y nos dieron 1.8 por esa firma.
“En el 2015 también nos fue bien con el bono de Jeyson Guzmán, firmado por Kansas City por 1.5 millones de dólares”.
MUCHAS INVERSIONES PARA INVENTAR
“Uno invierte mucho dinero, demasiado tiempo, es como un sembrador que arroja una semilla a la tierra con la esperanza de cosechar en el futuro, asimismo, nosotros los dueños de programas de béisbol, invertimos en viviendas adecuadas, climatizadas, alimentación digna para un atleta con menú y gente experta en cocina, instructores de terreno, chequeos médicos y hasta sicológicos, y muchas otras cosas que mantenga en esta carrera tranquilo al pelotero.
“Entonces, no es cierto que luego uno va a arriesgarlo todo inyectándole un disparate a un muchacho para conseguir qué, con lo que hacemos es más que suficiente porque creemos en su talento y en el trabajo que hacemos en equipo”, dice el joven instructor y dirigente.
También, dice Carmona, siempre asisten a todas las charlas sobre doping que hacen las instituciones y personas relacionadas con MLB y todo el béisbol organizado.
@listin
