Fue en mayo del 2017 cuando tomó la decisión de quitarse la vida porque había salido desorientado de un casino a las 11:00 de la mañana, sin un peso, lo perdió todo. Tenía muchos compromisos económicos y ese día tuvo que pedir en las calles para llegar a su casa.
Cabizbajo, cuenta que pudo salvarse porque vomitó las pastillas que ingirió. Pero su amor por jugar ni terminó ni empezó aquí. Cuando tenía 17 años y estaba en cuarto de bachillerato sus amiguitos del colegio le invitaron a apostar en una banca deportiva, pero luego comprobó que se le hacía más fácil ir a un casino porque con RD$100 tenía la oportunidad de ganar más dinero.
Desde ahí hasta el 12 de noviembre de 2018 (último día en el que jugó) no pudo escapar a esta realidad que siente le destruyó la vida y su salud mental y emocional. Perdió a su familia, su apartamento y los tres vehículos que tenía.
Sus padres se enteraron de su adicción cuando en el año 2002 era gerente de una tienda de repuestos y robó del negocio RD$1.5 millones para suplir su necesidad de jugar y sentir placer. Para que no cayera preso sus padres vendieron su casa y ahora viven alquilados.
A Carlos no le bastó y su ansiedad por jugar crecía cada día más, pero en 2004 trató de recuperarse y duró 13 años fuera de este desenfreno. Sin embargo, el 1 de febrero del 2017 recayó y volvió a un casino a las 4:30 de la tarde, ganó dinero y a los dos días perdió RD$30,000.
Así se mantuvo en ese círculo vicioso hasta que en noviembre de 2018 ingresó a Hogar Crea con los únicos RD$150 que le quedaron después de vivir 22 años bajo las garras del azar.
@listin
