lunes, 29 de mayo de 2023

El cava aumenta su calidad y sabor con nuevas técnicas agronómicas

 



Por Marta Ropero

Madrid


Un estudio del CSIC publicado en la revista Frontiers in Plant Science ha demostrado que la calidad y sostenibilidad del cava se puede mejorar a través de diferentes estrategias de adaptación del viñedo, a escenarios propios del calentamiento global, de este modo se conseguiría conservar y mejorar la química entre alcohol-acidez, lo que podría dar lugar a vinos de cava de mejor estructura y perfil aromático.


Cambio climático


Las temperaturas han aumentado en los últimos 20 años y, como consecuencia, las fechas de vendimia se habrían adelantado en la región mediterránea en 6 días de media, esto ha causado alteraciones en la composición de los mostos.


En regiones de clima continental y semiárido las uvas han alcanzado, velozmente, concentraciones elevadas de azúcares. Las temperaturas nocturnas altas provocan cambios en la presión varietal, lo que da vinos de bajo calidad.


Principales investigaciones


Los investigadores del CIDE, como consecuencia de está pérdida de calidad del vino, están evaluando en un viñedo en Requena, la eficacia agronómica de varias técnicas de cultivo: sombreado de cepas, forzado de yemas (técnica que consiste en podar los viñedos después de la floración), la poda tardía y el acolchado (mulching). Entre los resultados se han observado que el forzado de yemas ha mejorado la composición de la uva, con una mejor relación alcohol-acidez (intentado reducir esta última)


Según Diego S. Intrigliolo, científico del CSIC en el CIDE. “Los resultados han demostrado que mediante las técnicas agronómicas es posible modificar la composición de la uva e influir notablemente sobre la calidad de los vinos base para la posterior elaboración del cava”.


Las técnicas que se han ido probando han servido para mejorar la composición del vino base con la que finalmente se elabora el cava.


Reto agronómico y enológico


“En las condiciones edafo-climáticas del Requena, el principal reto agronómico y enológico al que se enfrentan los productores de cava es la baja acidez y elevado pH del mosto de a uva. En este sentido, se ha puesto de manifestó la eficacia de las técnicas, dado que permiten modificar el microclima del racimo durante la época de maduración y disminuir la relación alcohol-acidez en los vinos base para cava” explica Intrigliolo.


El estudio ha sido publicado por El Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), Centro Mixto del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC), La Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana. La investigación también se ha elaborado junto con la Universitat de les Illes Balears (UIB), el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y el Instituto Tecnológico de Viticultura y Enología de Requena.