En lo que va de la pretemporada, Colón, ahora con los Mets de Nueva York, no ha sido del todo afortunado. Los bates contrarios le han bateado con libertad. El pasado sábado, por ejemplo, en su más reciente salida, al nativo de Esperanza le conectaron siete imparables y cuatro carreras en apenas cuatro episodios, cuando enfrentó a los Cachorros de Chicago.
Como lo ven, el veterano lanzador, de 40 años de edad y quien firmó por dos años y 20 millones de dólares con el conjunto neoyorquino, ha estado lejos de ser lo que ha sido en sus últimas campañas, incluída la del año pasado con los Atléticos de Oakland cuando terminó con la impresionante marca de 18-6, con 2.65 de efectividad y 117 ponches propinados –una de las mejores de su carrera-.
Por suerte para él, dicen que “tope no es pelea”. Los Mets esperan a un Colón diferente al que se ha visto hasta ahora cuando la temporada inicie oficialmente a partir del próximo sábado en Australia., cuando se enfrenten los Dodgers de Los Angeles y los D-Backs de Arizona.
