La modalidad es consiste en que guardar turnos para aquellos que necesitan hacer diligencias. En su mayoría son jóvenes que forman grupos de cuatro o cinco personas para poder disfrazarse de clientes. Algunos usuarios se estos servicios han optado por comprar un puesto que por lo regular le sale en 300 y hasta 500 pesos.
“Cuando uno se ve atareado y quiere llegar rápido a su casa, paga hasta lo que no tienen para tomar un turno rápido”, apunta una mujer la que no quiso identificarse.
A esto se agrega, que a pesar de la disposición de algunos bancos de no permitir que clientes acudan sin mascarillas, esto sigue ocurriendo con cierta regularidad.
@elcaribe
