viernes, 11 de febrero de 2022

Hotel Mercedes de Santiago, un legajo de historia en la Agonía de la memoria

 


Por Arturo Taveraz

El histórico hotel Mercedes, construido en 1928 con ubicación en la calle 30 de marzo esquina Máximo Gómez, lleva ya varias décadas cerrado. Esta obra, inaugurada el 1 de diciembre del 1929, fue construida por el ingeniero civil Romualdo García Veras para los hermanos españoles Gabriel y Francisco Robledos. Además, sirvió como hospedaje de las principales personalidades políticas del siglo pasado.


Este hotel sigue perenne en la ciudad Corazón, abandonado y en deterioro,  guardando grandes recuerdos de amor y alegría de personas que allí se hospedaron durante sus lunas de miel o cuando estaban de visita en la primada ciudad de América.


Antes de 1930, en Santiago existieron posadas y lupanares. Los primeros con la finalidad de albergar al que le agarraba la noche en el camino y los segundos para estancias pasajeras y los pecados de la carne. Morillito reinó por La Joya cuando Kid Meneíto se entrenaba en la playita-gimnasio de Bodega Aybar al final de las Mirabal a orilla del Yaque.


Aquellos comerciantes intermediarios que recogían los productos en los campos para traerlos al Hospedaje o al Mercado del Pueblo no tenían tiempo para regresar por los ocasionales malos tiempos, malos transportes e inseguros y las bocas de lobos cuando no había lunas llenas.


En el pueblo podían quedarse un día de más para deslumbrarse con los bombillos encendidos en la noche, ver la maravilla de las calles y sus aceras en vez de los acostumbrados lodazales en los caminos de herraduras de dónde venían; podían rozarse y mezclarse con los pueblerinos bien vestidos, perfumados, con zapatos relucientes del charol recién pasado por los paños y cepillos de Julito el Cacú, sin dejar de mencionar sus lambidos peinados.


La construcción del Hotel Mercedes le dio a Santiago el caché de pueblo moderno con sus habitaciones de lujo y su restaurante en la primera planta en el mismo corazón de la ciudad.


Servía el hotel para alojar a una clase media y alta tanto local como del entorno y de otros pueblos que venían de paso, pero no al Hospedaje, y para reuniones fuera adentro o en la acera de la esquina para conversaciones de vagos, y especialistas en piropos.


Había que tener buena presentación y mejor bolsillo para pasar la noche en esa maravilla y que hoy es techo de clandestinos, mugrientos y espantados visitantes que cohabitan con ratas de todo tipo y tamaño. También se almacenan carretones de fritangas y chucherías que estorban en el día el paso normal de peatones y contribuyen a la torpeza de la movilidad vehicular.


El esplendor del Hotel Mercedes aumentó con la instalación de la emisora Radio Cibao en el Roofeso Garden que estaba en el cuarto piso.